1. Kalemegdan Fortress
La estructura más antigua de Belgrado está justo donde el Sava se une con el Danubio. Ha sido escenario de tantas batallas y reconstrucciones que sus capas de piedra se leen como una historia comprimida de Europa. Cimientos romanos, muros bizantinos, puertas otomanas y bastiones austriacos. Más de 2 millones de personas pasan por aquí cada año, lo que lo convierte en el punto más visitado de la ciudad, y la entrada es gratuita. El recinto de la fortaleza funciona también como el parque favorito de los belgradenses: verás familias, gente corriendo, parejas en los bancos y jugadores de ajedrez en mesas de piedra, todo mezclado con las ruinas antiguas. Dentro del complejo, la Ruzica Church tiene una lámpara hecha con casquillos de bala y espadas, un detalle que refleja muy bien la relación de Belgrado con su pasado. El monumento Pobednik (El Vencedor), al borde del acantilado, se ha convertido en el símbolo de la ciudad; sostiene una espada y un halcón mientras mira hacia la confluencia de los ríos. Desde este mirador se puede ver la Great War Island justo debajo y Zemun al otro lado del agua. Es mejor ir al final de la tarde, cuando la luz dorada baña las murallas y las vistas del río se abren en todas direcciones. Es lo único que hace todo el mundo en Belgrado y, por una vez, las multitudes están justificadas.