1. Robben Island
Nelson Mandela pasó 18 de sus 27 años de cárcel en una celda de 2,4 por 2,1 metros en esta isla plana a 6,9 kilómetros de la costa. Fue una prisión política desde finales del siglo XVII hasta 1996. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y la visita es de las que te dejan pensando. Empieza con un ferry de 30 minutos desde el Waterfront. En la isla, un autobús pasa por la cantera de cal donde los presos hacían trabajos forzados y el pueblo donde vivían los guardias. Después viene la cárcel. Un antiguo preso político te guía por los bloques y explica el día a día frente a la celda de Mandela. Tres presidentes del país estuvieron encerrados aquí. Los tours duran unas 3,5 horas. Si hace mal tiempo se cancelan, sobre todo en invierno cuando el mar está picado. Reserva el primer barco: hay menos gente y, si se cancela, tienes margen para el siguiente. Es la visita obligada que recordarás mucho después de que se te quite el bronceado.