1. Fort Sumter
Aquí empezó la Guerra Civil de Estados Unidos. El 12 de abril de 1861, las fuerzas confederadas abrieron fuego contra esta guarnición federal situada en una isla artificial a la entrada del puerto de Charleston, y así empezaron cuatro años de guerra. Para llegar hay que tomar un ferry desde Liberty Square (unos 30 minutos por trayecto), y el billete de $35 cubre tanto el barco como la entrada al fuerte. El fuerte en sí es más pequeño de lo que uno espera, una ruina achaparrada de muros de ladrillo que nunca se terminaron de construir a su altura original. Pero estar allí dentro, mirando el mismo agua que vigilaban los soldados de la Unión, hace que la historia se sienta de forma distinta a leerla en un libro. El Servicio de Parques Nacionales gestiona el lugar y los guardaparques dan charlas cortas sobre la batalla y el uso posterior del fuerte durante la guerra. La construcción empezó en 1829 como parte de las defensas costeras tras la guerra de 1812, pero el fuerte aún estaba incompleto cuando se dispararon los primeros cañonazos. Lo que queda hoy es una mezcla de ladrillo original, daños de guerra y añadidos posteriores. Reserva unas 2.5 horas en total para el viaje de ida y vuelta, incluyendo el tiempo en la isla. Es lo más importante que ver en Charleston si tienes el más mínimo interés en la historia americana. Los ferrys salen varias veces al día; el primero suele ser a las 9:30 y el último de vuelta sobre las 16:00. Reserva con antelación por internet, sobre todo en primavera y otoño, cuando las actividades en Charleston suelen agotarse rápido. El centro de visitantes de Liberty Square tiene un pequeño museo que merece la pena ver antes de embarcar.