1. Al Attarine Madrasa
Construida entre 1323 y 1325 por el sultán benimerín Abu Said Uthman, Al Attarine Madrasa es lo bastante pequeña para cruzarla en 30 segundos y lo bastante detallada para quedarse una hora. El patio central tiene una fuente de mármol rodeada de paredes cubiertas de azulejos zellige, cedro tallado y yeso esculpido, con capas de materiales que van del suelo al techo. Esta artesanía se considera el punto más alto de la arquitectura benimerín y, al estar en ese patio, cuesta llevar la contraria. La madraza toma su nombre del zoco vecino Souk el Attarine (el mercado de especias y perfumes), por lo que el aire huele a comino y rosas secas. Está a unos pasos de la Mezquita de Al Karaouine y a un corto paseo de la Chouara Tannery. A diferencia de la Bou Inania Madrasa, que es más grande, Al Attarine funciona por compresión: cada superficie está decorada, cada esquina tallada y la escala pequeña hace que el detalle se note más. Abre a diario de 10:00 a 17:00 y es una parada obligada en Fez para quien le interesen las artes decorativas. Los planes en Fez relacionados con los azulejos empiezan y terminan aquí.