1. Feskekörka Fish Market
En Gotemburgo llaman a su mercado de pescado de 1874 "Feskekörka" porque el edificio parece una iglesia. Arcos góticos, techo empinado y un aire solemne. Por dentro, todo es marisco: gambas frescas, ostras, salmón ahumado y lo que los barcos de la costa oeste traigan esa mañana. El edificio es patrimonio protegido desde 2013 y sigue siendo una de las estructuras más conocidas de la ciudad. Tras una reforma, ahora funciona como mercado y restaurante. Puedes comprar pescado fresco para llevar o sentarte a comer. Lo que hay que pedir son las gambas de la costa oeste (räkor) sobre pan blanco con mayonesa y eneldo. El mercado está junto al canal Rosenlund, a un paso de Saluhallen y del barrio de Haga. Si comes marisco, tienes que venir. Los horarios cambian según el día: de miércoles a sábado son los mejores días para ir, ya que cierran tarde (a las 21:00 o 22:00). Los lunes abren a las 11:30. Vale la pena ver el edificio aunque no tengas hambre, pero lo más probable es que te entre apetito.