1. Chi Lin Nunnery
Tras el caos de las calles de Hong Kong, entrar en Chi Lin Nunnery es como saltar a otro siglo. Este complejo budista de estilo Dinastía Tang en Diamond Hill se reconstruyó en 1998 con técnicas tradicionales: piezas de madera encajadas a mano, sin clavos ni pegamento. Los salones de madera, los estanques de loto y los bonsáis están tan cuidados que el lugar parece irreal frente a los bloques de viviendas públicas que asoman tras los muros. El convento conecta con Nan Lian Garden, un parque público inspirado en la era Tang con pabellones dorados, rocallas y un puente circular de madera sobre un estanque de carpas. Juntos, son una parada obligatoria si se busca un respiro del ritmo de la ciudad. La entrada a ambos es gratuita. El convento abre a diario de 9:00 a 16:30, mientras que el jardín cierra a las 19:00. La estación de metro Diamond Hill está pegada a la entrada, lo que facilita la visita desde cualquier punto de Kowloon. El contraste con Wong Tai Sin Temple, a solo una parada de metro, es total: mientras Wong Tai Sin es ruidoso, lleno de incienso y gente buscando fortuna, Chi Lin es silencioso, sobrio y casi meditativo.