1. Alexander Nevsky Cathedral
Esta catedral es absurdamente grande. Se construyó entre 1882 y 1912 para honrar a los soldados rusos que murieron liberando Bulgaria del dominio otomano. Caben 5.000 personas y su cúpula dorada se ve desde casi cualquier punto del centro de Sofía. La catedral tiene su propia plaza y, al acercarse, la escala impacta. Es el símbolo de la ciudad; ninguna lista de cosas que hacer en Sofía está completa sin ella.
Dentro, el ambiente cambia por completo. La nave es oscura, iluminada solo por velas y finos hilos de luz que entran por las ventanas altas. Los frescos y los iconos cubren las paredes, y el aire pesa por el incienso. La cripta de abajo guarda una colección de iconos ortodoxos de varios siglos que merece el pequeño desvío. No suelen dejar hacer fotos en la iglesia principal, aunque la cripta tiene sus propias normas.
La plaza que rodea la catedral es otra parada obligatoria. Los fines de semana se monta un pequeño rastro en el lado sur donde venden antigüedades, objetos de la era soviética y monedas viejas. La catedral abre todos los días de 7:00 a 19:00 y la entrada a la iglesia principal es gratis.