1. Belvedere Palace
El complejo del Palacio Belvedere figura entre los mejores ejemplos de arquitectura barroca del mundo, una residencia de verano que cuenta la historia del genio militar príncipe Eugenio de Saboya. Construido entre 1714 y 1723 por el arquitecto Johann Lukas von Hildebrandt, el Belvedere consta en realidad de dos palacios magníficos —el Superior y el Inferior— conectados por jardines formales en una ladera con vistas a Viena.
El Belvedere Superior alberga la galería nacional de Austria y la mayor colección de pinturas de Gustav Klimt del mundo, incluida su obra maestra "El beso". El museo abarca desde arte medieval hasta contemporáneo austriaco. El Belvedere Inferior presenta exposiciones temporales y apartamentos principescos conservados que muestran la vida aristocrática.
El Belvedere tiene un peso histórico enorme más allá de su arte. Aquí, en el Salón de Mármol del Belvedere Superior, se firmó el Tratado de Estado de Austria el 15 de mayo de 1955, devolviendo la soberanía al país tras la Segunda Guerra Mundial. Como sitio Patrimonio de la Humanidad y uno de los primeros museos públicos del mundo (abierto en 1781), el Belvedere encarna el compromiso de Viena con la cultura.