1. POLIN Museum
El POLIN narra los 1.000 años de historia de la vida judía en Polonia, desde los primeros comerciantes que llegaron alrededor del año 960 hasta la actualidad. El nombre viene de la palabra hebrea para Polonia. A diferencia de los museos del Holocausto en Jerusalén o Washington, el POLIN no se centra solo en la destrucción. Recorre siglos de cultura judía, estudios, vida cotidiana y participación política. La sección del Holocausto es durísima, pero forma parte de un relato mucho más amplio. Ese enfoque hace que este museo sea distinto a cualquier otro que hayas visitado. El edificio, diseñado por el arquitecto finlandés Rainer Mahlamäki, abrió en 2013 y la exposición permanente en 2014. Está levantado sobre el antiguo Gueto de Varsovia, junto al Monumento a los Héroes del Gueto. La arquitectura es llamativa: un exterior de cristal con un interior que se abre como un mar dividido. Reserva al menos 2 o 3 horas para la exposición permanente. Es densa y requiere una lectura pausada. Abre de lunes y de miércoles a viernes de 10:00 a 18:00, los sábados hasta las 20:00 y cierra los martes. Es tan esencial como el Museo del Alzamiento. Juntos explican qué le pasó a esta ciudad y por qué tiene este aspecto hoy.