1. Parliament of Brittany
Este edificio es el símbolo de la fuerza y la autonomía de los bretones. Fue la sede del tribunal regional y hoy sigue funcionando como Palacio de Justicia. La fachada es una pieza maestra de la arquitectura clásica del siglo XVII y domina la plaza con mucha sobriedad. Sin embargo, su historia quedó marcada por el incendio de 1994 que destrozó el tejado y gran parte del interior; la restauración que vino después fue un esfuerzo nacional enorme que lo dejó incluso mejor que antes.
Para ver el interior tienes que reservar una visita guiada, porque es un tribunal que funciona a diario. Merece la pena solo por ver la Grand'Chambre, con un techo lleno de oro que se salvó del fuego de milagro. El contraste entre la piedra gris de fuera y la explosión de color y pinturas de dentro es muy fuerte. La plaza de fuera es el punto de reunión de la ciudad, donde hay desde protestas hasta mercados o espectáculos de luces en verano.
Es el eje de la parte histórica de Rennes. Aunque no entres, estar en la plaza te da una idea de la ambición que tenía la ciudad. La arquitectura de alrededor va a juego con el Parlamento, creando un conjunto de piedra muy majestuoso que no tiene nada que ver con las casas de madera torcidas que están a solo un par de calles.