1. Basilica of San Petronio
La Basilica of San Petronio es la iglesia más grande de la ciudad y domina la Piazza Maggiore. La construcción comenzó en 1390, pero la fachada nunca se terminó; por eso la mitad superior es de ladrillo visto y la inferior de mármol blanco y rojo. El plan original era que fuera más grande que San Pedro en Roma, pero el Papa detuvo el proyecto para construir el Archiginnasio. Es uno de los edificios más reconocibles de Bologna.
Por dentro, la iglesia es enorme y da una sensación de amplitud mayor que otras catedrales. Aquí encontrarás la línea meridiana interior más larga del mundo, diseñada por Gian Domenico Cassini en 1655. Mide 67 metros y sigue funcionando perfectamente cuando el sol entra por el orificio del techo. Hay 22 capillas laterales con obras de arte y reliquias. La iglesia define el paisaje urbano y es una de las atracciones principales.
La entrada a la parte principal es gratuita, pero cobran 2 euros si quieres hacer fotos. También puedes subir a la terraza pagando un poco más para ver el centro desde arriba. Ojo con la ropa, son estrictos con el código de vestimenta. Ese aspecto inacabado del exterior la convierte en una pieza única del horizonte que todo el mundo se para a fotografiar.