1. Galleria Vittorio Emanuele II
La Galleria Vittorio Emanuele II conecta la Piazza Duomo con la Piazza della Scala mediante una elegante arcada con bóveda de vidrio que ha sido el salón de estar de Milán desde 1877. Es uno de los centros comerciales más antiguos del mundo, aunque llamarlo centro comercial se queda corto: la arquitectura de hierro y vidrio es pura ambición del siglo XIX, diseñada para mostrar lo que la ingeniería industrial podía lograr unida a la decoración renacentista.
Los locales la llaman simplemente "la Galleria". En el interior, el suelo de mosaico muestra símbolos de ciudades italianas, incluido el toro de Turín; pisar sus testículos supuestamente trae buena suerte, lo que explica el desgaste en ese punto. Tiendas de lujo flanquean ambos brazos de la arcada en forma de cruz, pero no necesitas comprar nada para disfrutarlo. La verdadera atracción es el espacio en sí y los cafés que llevan aquí más de un siglo.
Es una visita obligada en Milán, no por las compras, sino porque explica la relación de la ciudad con el estilo y el espacio público. Milán construyó esto como símbolo de unidad tras la unificación italiana y sigue siendo el lugar donde la ciudad viene a ver y ser vista. Incluso a medianoche, hay gente tomando café bajo ese techo de vidrio abovedado.