Ruine Stein
Empieza arriba. La subida a la Ruine Stein es corta pero empinada, y la recompensa llega en el momento en que alcanzas la cima: todo el recodo del Limmat, los tejados del casco antiguo y el barrio termal extendidos a tus pies. Es la ruina del castillo medieval que en su día controlaba el cruce del río, volado en 1712 y nunca reconstruido. No queda mucha mampostería en pie, pero no es por eso por lo que vienes. Vienes por el panorama, y porque es gratis y está abierto las 24 horas, sin puerta ni entrada. Ve temprano si la quieres para ti solo, o guárdala para el regreso del circuito al final, cuando la luz se vuelve dorada sobre los tejados. Lleva zapatos con buen agarre: el sendero de subida es irregular y se vuelve resbaladizo después de la lluvia.
7 min a pie hasta la siguiente parada






