Castillo de Klaipėda (Klaipėdos pilis)
Empieza donde empezó Klaipeda. En 1252 se levantó un castillo de madera en la desembocadura del Dane, construido por la Orden de Livonia, y la ciudad de Memel creció a su alrededor. La fortaleza medieval fue demolida en el siglo XIX cuando perdió su función militar, así que no esperes torreones. Lo que sobrevive es un bastión de tierra cubierto de hierba, y el museo está dentro de él, en parte bajo tierra. Las salas abovedadas muestran cómo se construyeron y se desenterraron las murallas de la fortaleza. La entrada cuesta 3 € y abre de martes a sábado, de 10:00 a 18:00, cerrado domingo y lunes, así que planifica una visita entre semana. Dedícale de 30 a 40 minutos. Vale la pena por la atmósfera de estar pisando los cimientos de todo el puerto. Para salir hacia el casco antiguo, camina hacia el este por la orilla del río, pasando el muelle de cruceros desde donde los ferris cruzan al istmo de Curlandia.
6 min a pie hasta la siguiente parada





