Église Saint-Jean-Baptiste de Megève
Empieza en la plaza adoquinada donde todo el pueblo confluye. La torre de la iglesia es lo que te orienta todo el día, con su aguja saboyana en forma de cebolla visible desde casi todas las calles. La Église Saint-Jean-Baptiste es un edificio catalogado como patrimonio y está abierta 24/7, con entrada gratuita, así que entra aunque sea dos minutos. El interior es de sencilla piedra alpina, fresco y tranquilo tras el bullicio de la plaza. Aquí también es donde se alinean los coches de caballos, así que oirás los cascos sobre los adoquines antes de verlos. Veredicto práctico: cinco minutos dentro de la iglesia bastan, pero quédate un rato en la plaza. Pídete un café en una de las terrazas y observa el ritmo del lugar. Desde aquí, camina una manzana corta hacia el noroeste en dirección al Musée de Megève, señalizado desde las calles peatonales principales.
2 min a pie hasta la siguiente parada



