Ciudadela de Pamplona
Felipe II ordenó construir esta fortaleza estrellada en 1571, y el resultado es una de las ciudadelas militares renacentistas mejor conservadas de Europa. Los enormes baluartes pentagonales albergan hoy un parque público donde los vecinos salen a correr por las murallas, los adolescentes se tumban en el césped y los antiguos polvorines se han convertido en galerías de arte y espacios de exposición. Es una transformación extraña y satisfactoria: lo que se construyó para controlar la ciudad por la fuerza sirve ahora como su espacio público más democrático. Los muros gruesos mantienen el interior de las galerías fresco, lo que las convierte en un refugio genial en los días calurosos de verano. La entrada es gratuita y los jardines están abiertos de lunes a viernes de 7:30 a 21:30, los sábados desde las 8:00 y los domingos desde las 9:00. Puedes perder fácilmente 30 minutos paseando por los senderos entre los baluartes. La geometría desorienta de manera divertida. Entra por la puerta de la Avenida del Ejército para ver el intrincado mecanismo del puente levadizo conservado en el arco de piedra.
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