Old Port of Saint-Tropez
Empieza en el muelle, donde los mástiles son más altos que los edificios. El Vieux Port es la postal: una hilera de fachadas ocre, rosa y amarillo de antiguas casas de pescadores frente a una dársena ahora repleta de superyates que cuestan más de lo que el pueblo gana en un año. Es gratis y está abierto 24/7, lo cual importa, porque el único buen momento para plantarte aquí es temprano por la mañana, antes de que los camareros de los cafés acordonen las terrazas. Esta vista exacta es la que Bonnard pintó en 1911, y todavía puedes encuadrarla. Sáltate los cafés del puerto: un espresso pequeño cuesta de 4 a 6 euros y un refresco puede llegar a 9. Solo mira, haz tu foto de frente a las casas pintadas con la colina de la ciudadela detrás, y sigue. Camina hacia el este por el muelle, hacia la esquina donde las callejuelas se desvían detrás de los edificios.
3 min a pie hasta la siguiente parada





