1. Calle Mayor
Esta arteria peatonal es la columna vertebral de la ciudad. Son casi 400 metros de columnas de piedra que sostienen los edificios. Dicen que es la calle soportalada más larga de Europa en su estilo. Su verdadero atractivo es lo útil que resulta: los arcos te salvan del sol abrasador en verano y de la lluvia en invierno. La vida social no para, haga el tiempo que haga. Los propios pilares tienen historia. Algunos son bloques de piedra romana reciclada y otros conservan marcas del antiguo barrio judío.
Las tiendas y cafeterías de la planta baja sacan sus mesas a la calle y forman un pasillo estrecho pero lleno de energía. Si miras arriba, verás mirillas o ventanucos en algunas fachadas. Los vecinos los usaban antiguamente para ver quién llamaba a la puerta sin dejarse ver. Une la Catedral en un extremo con la Plaza de Cervantes en el otro. Es imposible no pasar por ella si cruzas el centro.
Úsala como tu punto de referencia para moverte por Alcalá. Los fines de semana por la tarde se llena de gente dando el típico paseo. Si quieres fijarte en la arquitectura sin esquivar carritos de bebé y bolsas de la compra, toca madrugar.