1. Annecy Castle
La subida por la Rampe du Château es lo bastante empinada como para espantar a los paseantes ocasionales, pero el esfuerzo se paga con una vista dominante de los tejados de terracota de la ciudad. A diferencia de los palacios pulidos del Loira, esta fortaleza resulta defensiva y de muros gruesos, un recordatorio de sus días protegiendo la zona de rivales antes de convertirse en residencia. La enorme Torre de la Reina es el ancla del lugar. Pararse en su base te da una idea del peso descomunal de la piedra arrastrada hasta esta colina hace siglos.
Dentro, la experiencia pasa de fortificación medieval a un museo algo ecléctico de historia alpina y ecología lacustre. Caminarás por salas que exponen desde muebles locales hasta acuarios de peces de agua dulce, algo que puede resultar desconcertante si esperas un recorrido puramente real. La estructura arquitectónica, con chimeneas inmensas y escaleras de piedra de caracol, mantiene la atmósfera atada al pasado, incluso cuando miras exposiciones de arte contemporáneo.
La mayoría de los visitantes usan la terraza del patio como línea de meta, y con razón. La vista panorámica del lago con las montañas de fondo supera a casi cualquier otro mirador del centro. Si estás evaluando qué atracciones de Annecy de pago visitar, dale prioridad a esta por su arquitectura y sus vistas, más que por el contenido del museo en sí, que resulta secundario frente a la estructura que lo alberga.