Casa Botines
Lo primero que llama la atención es lo poco que parece obra de Gaudí. Sin fachadas ondulantes, sin mosaicos de trencadís. En su lugar, una fortaleza de piedra caliza rodeada por un foso seco y coronada por cuatro torres puntiagudas. Gaudí la construyó entre 1891 y 1894 como almacén comercial y residencia, y los duros inviernos leoneses le obligaron a diseñar algo más austero y frío que su obra barcelonesa. Sobre la entrada hay una estatua de San Jorge matando al dragón, uno de los pocos detalles lúdicos de la fachada. Desde 2017 el interior es un museo con exposiciones sobre los métodos de ingeniería de Gaudí y una colección de pinturas en la planta superior. La entrada cuesta 8 €. Cierra los martes, y los miércoles solo abre a partir de las 15:00. De lunes a jueves y de viernes a domingo, el horario es de 10:00 a 19:00 (hasta las 20:00 los viernes y sábados). Antes de entrar, siéntate en el banco junto a la estatua de bronce de Gaudí frente al edificio. Aparece sentado, contemplando su propia obra, y el ángulo enmarca la fachada exactamente como él la vería. Desde aquí, basta con girar la cabeza: el Palacio de los Guzmanes está literalmente al lado.
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