Puerta de Holsten (Holstentor)
Dos torres redondas y gruesas se inclinan la una hacia la otra sobre una puerta apuntada, y desde el lado oeste parece que están a punto de desplomarse. Esa inclinación es real. El suelo blando y pantanoso ha sacado la puerta de su plomo durante siglos. Terminada en 1478, es la última gran superviviente de las antiguas murallas y la imagen de cada postal de Lübeck y del antiguo billete de cincuenta marcos. Dentro está el Stadtgeschichtliches Museum, abierto a diario de 10:00 a 18:00, entrada 7 €. El museo está bien para el trasfondo hanseático pero es prescindible si vas justo de tiempo. La propia puerta, gratis desde fuera, es el verdadero atractivo. Rodéala hasta el lado del campo para la famosa toma simétrica, luego cruza el puente sobre el Trave hacia los almacenes de la sal y entra en la isla. Desde aquí dirígete al norte por la orilla hacia el museo.
12 min a pie hasta la siguiente parada








