Burg Monschau
Empieza arriba del todo. El castillo se asienta en el espolón rocoso sobre el desfiladero, y la subida por el sendero boscoso es el precio de la mejor orientación que tendrás en todo el día. Construido hacia el año 1200, pasó siglos como fortaleza antes de caer parcialmente en ruina. Hoy partes de él albergan un albergue juvenil y una residencia, así que aquí no vas a recorrer salones de gala. A lo que vienes es al patio y a la muralla, y a la caída en vertical sobre los tejados de pizarra y el río más abajo. El recinto está abierto a todas horas y la entrada es gratuita. En verano el patio interior se convierte en escenario de conciertos al aire libre, así que comprueba si hay algo. Dedícale veinte minutos, sobre todo por la vista. Cuando la hayas disfrutado, toma el sendero de vuelta hacia el río, donde empiezan las callejuelas.
4 min a pie hasta la siguiente parada






