1. Alcázar of Segovia
Levantado sobre un risco con forma de proa de barco, dicen que este castillo inspiró al de Disney, pero la realidad es mucho más militar que de cuento de hadas. Domina el valle del Eresma con sus torres de pizarra que brillan cuando llueve y marcan la punta oeste de la ciudad vieja. Por dentro, caminas por la Sala de los Reyes, donde una fila de monarcas te observa desde el techo, un recordatorio de cuando los reyes de Castilla vivían aquí antes de mudarse a Madrid. No parece una ruina, sino un palacio vivo que simplemente tiene siglos.
Subir a la Torre de Juan II es duro: son 152 escalones de caracol que te machacan las rodillas. El esfuerzo vale la pena por la vista, que explica perfectamente por qué el castillo está aquí: ves venir al enemigo desde kilómetros por la llanura castellana. Hacia abajo, la ciudad se ordena con la catedral en el centro y el cinturón verde del río a los pies. Es un sitio con mucho viento que te enseña la geografía de la zona mejor que cualquier mapa.
Es de los sitios más buscados de Segovia y casi todo el mundo pasa rápido por la armería y se salta los archivos del colegio de artillería. Si te va la historia militar, no hagas lo mismo. La audioguía ayuda a dar sentido a salas de piedra que si no parecerían vacías. Intenta salir al atardecer para bajar hacia el río cuando la piedra dorada se vuelve de un color morado oscuro.