1. Aljafería Palace
Este palacio islámico fortificado sorprende a quienes asocian lo mudéjar solo con el sur de España. Construido en el siglo XI, es el palacio islámico más al norte de Europa. Fue residencia de los Hudíes y más tarde el palacio de los Reyes Católicos. Por fuera es pura fuerza militar —muros gruesos y torres redondas—, pero al cruzar el umbral aparecen arcos finos, yeserías detalladas y un patio de naranjos que parece ignorar por completo el ruido de la ciudad moderna.
Hoy es la sede de las Cortes de Aragón, un cruce extraño donde la democracia convive con muros medievales. Se pasa por el Salón Dorado y el oratorio de la mezquita, viendo el arte mudéjar que le dio el título de la UNESCO. Ese choque entre la delicadeza islámica y los añadidos góticos de los reyes cristianos explica la historia de la ciudad mejor que cualquier libro.
Al organizar la ruta por Zaragoza, conviene dejar tiempo para este sitio. Queda algo al oeste del casco histórico, pero se llega andando sin problemas. Las visitas guiadas valen la pena para entrar en zonas que suelen estar cerradas o que son difíciles de entender por cuenta propia.