Plaza de Armas de Trujillo
Empieza donde empezó la ciudad. Aquí se fundó Trujillo en 1534, y es una de las plazas principales más grandes del Perú, así que lo primero que te golpea es la pura amplitud del espacio abierto. Mansiones coloniales en tonos pastel bordean cada lado. La catedral amarilla ancla una esquina, el palacio municipal otra, y el blanco Monumento a la Libertad se clava desde el centro. Ven por la mañana y atraparás a la gente cruzándola camino al trabajo; ven al atardecer y los edificios resplandecen. No cuesta nada y nunca cierra. Dale diez minutos para orientarte: cuatro calles desembocan en la plaza (Pizarro, Independencia, Orbegoso, Almagro), y las usarás. Camina hasta el centro exacto de la plaza, donde se alza el monumento, para empezar como es debido.
1 min a pie hasta la siguiente parada






