1. Cathedral of Santa María
Diferentes estilos de piedra chocan en esta mole que cierra el borde sur de la ciudad amurallada. Entras por un pórtico neoclásico, pero según avanzas, la arquitectura retrocede en el tiempo pasando por el barroco hasta llegar a la solidez del románico. El interior, algo sombrío, transmite una sensación de permanencia reforzada por la exposición constante del Santísimo Sacramento en el altar, una tradición de siglos que mantiene un ambiente de silencio y respeto incluso con grupos de turistas merodeando.
No pases de largo ante la Capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, al fondo. La explosión de detalles barrocos contrasta con la piedra gris austera de la nave principal; allí está la patrona de la ciudad, que parece devolverte la mirada con una intensidad que choca. Es una parada con una carga espiritual distinta a la de las ruinas arqueológicas cercanas.
Si te interesa el lado religioso de Lugo, esta debe ser tu primera parada antes de ir a las iglesias parroquiales más pequeñas. La audioguía ayuda a descifrar esa mezcla de épocas que a simple vista parece desordenada, pero que cuenta la evolución de la ciudad mejor que cualquier libro.