Chorro de Quevedo
Empiezas en el lugar donde la tradición sitúa el nacimiento de la ciudad. En este triangulito empedrado fue donde Gonzalo Jiménez de Quesada montó campamento antes de fundar Bogotá en 1538, y con el tiempo se convirtió en el corazón bohemio de la parte alta de La Candelaria. La plaza en sí es diminuta, enmarcada por muros coloniales torcidos y una pequeña capilla, y se llena de músicos callejeros, estudiantes y gente sorbiendo chicha, la bebida de maíz fermentado que venden en los bares de alrededor. Busca el callejón estrecho llamado Callejón del Embudo que sale de la plaza, con cada pared pintada. Es gratis y está abierto las 24 horas, pero ven de día. Dedícale quince minutos, empápate del arte callejero y resiste la chicha si te queda todo el paseo por delante. Desde aquí, baja por la Calle 12B y las calles laterales empedradas hacia la Carrera 4, siguiendo la pendiente hasta los museos de más abajo.
6 min a pie hasta la siguiente parada







